Papa inaugura Sínodo de la familia

(Foto Benhur Arcayan Malacañang)
Link original - Traducido del portugués

La Iglesia es puente, no barrera
Francisco inauguró esta mañana de domingo (04/10) la XIV asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, que tienen por tema La familia.


Con una celebración  Eucarística en la Basílica de S. Pedro, el Papa Francisco inauguró esta mañana de domingo el Sínodo.

La Misa fue concelebrada por los 270 padres sinodales, que a partir de este martes van a debatir sobre “La vocación y misión de la familia en la Iglesia en el Mundo moderno”

En su homilía, el Pontífice comentó las lecturas del día, “ que parecen escogidas a propósito” para el evento que la Iglesia se prepara a vivir y está centrada en tres argumentos: el drama de la tristeza, el amor entre hombre y mujer y la familia.

Soledad
En la primera lectura, Adán vivía  en el paraíso y se sentís solos.  La soledad, dice el Papa, “es un drama que aún hoy aflige a muchos hombres y mujeres”, y citó las personas mayores, los viudos, hombres y mujeres dejados por su esposa o por su marido, inmigrantes, y refugiados que huyen de guerras y persecuciones; y tantos jóvenes víctimas de la cultura del consumismo y el descarte.

Francisco denunció la paradoja del mundo globalizado, “donde hay tantas habitaciones de lujo, pero el calor de casa y de familia es cada vez menos; muchos proyectos ambiciosos, pero poco tiempo para disfrutarlos; muchos medios de diversión, pero un vacío cada vez más profundo en el corazón; tantos placeres, pero poco amor; tanta libertad, pero poca autonomía…

Aumenta cada vez más el número de personas que están en la esclavitud del placer o del dios dinero.

El Papa constato aún que hay poca seriedad de sacar adelante una relación sólida y fecunda de amor.  Cada vez el amor duradero y fiel es objeto de burla y visto como si fuese una antigüedad.  Parece que las sociedades más avanzadas son las que tienen un índice más bajo de natalidad y mayor índice de abortos, divorcios, de suicidios y de contaminación ambiental y social.

El amor entre hombre y mujer
Dios no creó al ser humano para que viviera en la tristeza o para estar solo, fue creado para la felicidad de compartir su camino con otra persona; para amar y ser amado.  Es Él el que une los corazones de dos personas que se aman y le unen en la unidad y en la indisolubilidad.  Esto significa que el objeto de la vida conyugal no es apenas vivir juntos para siempre, sino amarse para siempre.

La familia
Citando el Evangelio de San Marcos “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”, Francisco afirmó que se trata de una exhortación a superar toda forma de individualismo.  Para Dios, explicó el Papa, el matrimonio no es una utopía de la adolescencia, sino un sueño sin el cual su criatura estará condenada a la soledad.

Paradójicamente, también el hombre de hoy continúa atraído y fascinado por el amor auténtico, fecundo, fiel y perpetuo.  Corre tras los placeres carnales, pero desea donación total.

En este contexto social el matrimonio es bastante difícil, la Iglesia está llamada a vivir su misión en la fidelidad y en la verdad.  Esto es, defender la sacralidad de la vida, la indisolubilidad del vínculo conyugal sin cambiar  la doctrina según las modas pasajeras o las opiniones dominantes.

Caridad
Otro elemento fundamental aún es también la caridad.
“La Iglesia debe vivir su misión de caridad sin apuntar el dedo para juzgar a otros, más se siente en el deber de procurar y cuidar los matrimonios heridos con el óleo de la aceptación y de la misericordia; de ser “hospital de campaña”, con las puertas abiertas para acoger todo aquel que está pidiendo ayuda y apoyo”

La Iglesia, exhortó Francisco, debe procurar el hombre y la mujer, para acogerlos, acompañarlos, porque una Iglesia con las puertas cerradas traiciona en sí misma su misión y en lugar de ser soporte, se torna en barrera.

 “Con este espíritu, pidamos al Señor que acompañe a los sacerdotes que participan del Sínodo y que guie la Iglesia con la  intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de San José, su casto esposo”.

Fonte: Rádio Vaticano
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