Beato Juan Duns Escoto (1265-1308)

El gran heraldo de la teología de Cristo Rey y de la Inmaculada Concepción de María, Duns Escoto, ha tardado mucho en recibir de la Iglesia el reconocimiento oficial de su santidad proclamándolo «beato». El último vicepostulador de la causa de su beatificación ofrece aquí una descripción rápida de cuanto sabemos de su vida.

Juan Duns Escoto es Beato desde el 6 de julio de 1991. En ese día, el Papa Juan Pablo II reconoció su fama de santidad, sus virtudes heroicas y, sobre todo, su culto ab immemorabili tempore, desde tiempo inmemorial.1 El Siervo de Dios es oficialmente beato no por el acto en sí de la beatificación, sino por el reconocimiento del culto, es decir, por el mismo decreto en que se reconoce dicho culto. De este modo, Duns Escoto ha sido elevado al honor de los altares después del más difícil y largo proceso de beatificación. Han pasado casi trescientos años desde el primer intento de beatificarlo y casi setecientos desde su muerte en Colonia (1308), donde pasó los últimos meses de su vida terrena.

¿Cuánto tiempo vivió Duns Escoto en Colonia? Probablemente unos dieciséis meses; pero no estamos seguros, y esto tendremos que repetirlo muy a menudo a lo largo de su vida, a la que nos tendremos que acercar con bastantes reservas, muchos "probables" y no pocos "verosímiles". Bien es verdad que en el siglo XX han sido muchos los progresos en el estudio de su vida; pero sigue teniendo validez lo que dijera Ernesto Renán sobre nuestro Beato: «Resulta difícil nombrar un hombre famoso de la Edad Media cuya vida sea menos conocida».2 No obstante lo dicho, sí tenemos un buen resumen de su vida, que se encuentra desde hace más de cien años sobre su tumba, y que, según el famoso historiador franciscano Lucas Waddingo, estaba ya en boca de todos: Scotia me genuit; Anglia me suscepit; Gallia me docuit; Colonia me tenet. Este resumen proviene del ilustre escotista Guillermo Vorrilong, quien escribió de este modo hacia el año 1440: «Escocia te parió; Inglaterra te enseñó, donde leíste primero las Sentencias; Francia te recibió, pero Colonia te guarda en la tumba».

I. SCOTIA ME GENUIT - La patria de Escoto

Escoto nació hacia 1265 o, al menos, entre 1262 y 1266; más no podemos decir. Su patria es Escocia y hemos de excluir a Irlanda e Inglaterra que durante mucho tiempo pretendieron ser patrias del Beato, de manera especial Irlanda, por "culpa" del citado historiador franciscano Lucas Waddingo. Sin embargo, nació indudablemente en Escocia, dato reconocido hoy en día por casi todos los estudiosos. De Escocia se deriva el sobrenombre de "Scotus-Escoto", como lo llamaron más tarde en París. Su lugar natal es con toda probabilidad el pueblo escocés de "Duns", y este toponímico se convirtió en el apellido de su familia. Si a ello le añadimos su nombre de bautismo, Juan, tendremos su nombre completo: Juan Duns Escoto o Juan Duns de Escocia.

Juan nació probablemente en Duns o, en cualquier caso, su infancia la pasó en este pueblo. La pequeña ciudad cuenta hoy día con unos dos mil vecinos. Duns está situado en la provincia o condado de Berwick, al sureste de Escocia, y a unos veinte kilómetros del inglés Berwick-upon-Tweed. La tradición habla de la familia de los Duns y de la casa paterna del Beato, cuyo lugar señala una piedra conmemorativa; igualmente hay un monumento con la estatua de Duns Escoto en el parque de la ciudad; ambos fueron erigidos en 1966 con motivo de los setecientos años de su nacimiento. La ciudad es actualmente de mayoría protestante, pero posee, desde 1882, una iglesia católica dedicada a la Inmaculada Concepción, detalle nada extraño si se considera la defensa que hizo Escoto de tal privilegio mariano; la segunda patrona de la ciudad es Santa Margarita, Reina de Escocia.

La familia Duns poseía una finca rural. Por eso, el pequeño Juan creció en un ambiente de campesinos. Según la tradición, fue pastor y, probablemente, pastor de ocas. Todavía hoy abunda el ganado ovino en aquella región, y el pastoreo fue oficio muy respetado en Escocia y lo ha seguido siendo hasta nuestros días. El terreno accidentado de los "LammermuirHills", con sus onduladas e interminables colinas, influyó ciertamente en el pensamiento de Escoto. Lo mismo podríamos decir de la tierra de Escocia, con sus inmensas estepas y montañas, con su lluvia abundante y sus nieblas frecuentes... Todo esto influiría en la mentalidad del joven, que era propicio a meditar y reflexionar. El Beato vivió en un país de misterios y de sueños, de mitos y leyendas.

Se dice que Juan habría pensado por algún tiempo en hacerse soldado, cosa nada extraña entre los aguerridos escoceses, luchadores durante tantos siglos y también en el tiempo de Escoto. Pero por piedad y humildad, se sigue diciendo, habría renunciado a sus sueños de guerrero. Sin embargo, perduró en él ese talante como demostraría más tarde en tantas luchas, de manera especial en París durante una dura contienda entre el Papa y el Rey de Francia e, igualmente, en la enérgica defensa que hizo de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Su verdadero "servicio militar" empezó ya en Duns. Se dice que un buen día llegaron al pueblo dos frailes menores para recoger cereales y fruta de los campesinos. Entonces, uno de los frailes dijo a Juan el Padrenuestro en latín. El chico, que no conocía absolutamente nada de ese idioma, repitió sin faltas toda la oración. Contestó, además, acertadamente a varias preguntas de los frailes. Estos, reconociendo su excepcional talento, se llevaron al joven consigo para que ingresara en la Orden.

Por extraño que nos resulte tal relato, y de manera especial su desenlace, la sorpresa se vuelve menor cuando se piensa que un tío de Juan, el padre Elías, era fraile menor y, más aún, un alto cargo de la Provincia franciscana. Tal vez fuera éste uno de los dos frailes presentes en Duns, lo que explicaría el fácil asentimiento de los padres a que su hijo fuera llevado al convento.

Lo más probable es que los dos frailes llevaran al joven Escoto al convento de Haddington, a unos cincuenta kilómetros al noroeste de Duns y a unos veinte de Edimburgo. En Haddington tenía la Provincia franciscana inglesa un convento desde el año 1242.

Los frailes menores llegaron a Inglaterra, viviendo todavía San Francisco, en el año de 1224. Fueron recibidos con gran entusiasmo en unos tiempos difíciles para la Iglesia de aquel país. Los sencillos religiosos actuaron muy bien entre la gente: impresionaron por su vida, por su vestido pobre y, sobre todo, por su genio alegre; además, vivían en casas ruinosas como buenos hijos del Poverello de Asís. Los Grayfriars, Frailes grises, como eran llamados, gozaban de gran popularidad y tanto jóvenes como adultos, pobres y ricos entraron en la Orden. Todavía hoy siguen gozando de muy buena reputación en la isla y entre los protestantes.

Esto hizo que se multiplicaran las fundaciones de conventos y que se erigiera en seguida una Provincia escocesa. Pero en 1239 fue suprimida dicha Provincia, convirtiéndose Escocia en Custodia y, más tarde, en Vicaría dependiente de la Provincia inglesa.

De todas maneras, entre los conventos de Escocia, el de Haddington destacó por su importancia, y allí se celebraron los Capítulos provinciales de 1278 y 1296. Es posible que nuestro Juan estuviera en Haddington durante la celebración del primero de dichos capítulos, lo que para él sería un suceso excepcional: presenciar los acontecimientos más importantes de la vida de la Provincia y conocer a tantos grandes religiosos, maestros, doctores, etc.; su tío, el padre Elías, fue elegido Vicario para la parte de Escocia. Es también probable que el padre Elías lo llevara consigo, después del Capítulo, al convento de Dumfries, donde él moraba. Así lo dice la leyenda.

Actualmente en Haddington no queda nada del convento de entonces. Hasta su ubicación resulta incierta. Pero en aquel tiempo el convento tenía una espléndida iglesia, demasiado espléndida, escribe el escocés John Mair, célebre doctor de la Universidad de París. Por eso fue destruida en 1353 por el rey Eduardo III de Inglaterra, juntamente con la ciudad; Mair pensó en un juicio de Dios. Hoy Haddington es un gran centro agrícola con unos siete mil habitantes. La escuela latina en la que probablemente estuvo Duns Escoto es actualmente el "Knox Memorial Institute", en memoria de John Knox, reformador calvinista de Escocia.
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