Se necesitan profesores cultos

El sociólogo argentino Emilio Tenti asistió al Foro Nacional de Educación, en Bogotá.

Para el investigador de la U. de Buenos Aires, las innegables transformaciones que requiere la escuela secundaria sólo serán posibles si se les paga mejor a los docentes y se les capacita.

Por: Angélica María Cuevas Guarnizo
Emilio Tenti, investigador de la Universidad de Buenos Aires y exconsultor de la Unesco en temas educativos. / Mineducación.

Vía Skype, a 130 kilómetros de distancia, un profesor de Ibagué (Tolima) le preguntó a un panel de expertos sentados en el Foro Nacional de Educación, en Bogotá, cómo deberían ser los profesores de escuelas de secundarias de hoy. “Esto puede sonar duro...”, respondió el sociólogo argentino Emilio Tenti Fanfani mirando al maestro a través de una pantalla, “pero lo que se necesita es profesores cultos”.
El auditorio, repleto de rectores y maestros, murmuró anonadado, algunos se miraron entre sí un tanto indignados y Tenti continuó respondiendo: “me refiero a que no puede ser que, en este momento, un maestro no tenga claro cuáles son los principales debates que se dan en su nación. Que no sepa de los avances científicos, musicales o políticos que le pasan de frente. Tienen que ser conscientes de que están formando personas que se están preparando para ejercer la adultez, que saldrán de a votar y tomar a decisiones para el país”.
Esta semana Emilio Tenti, investigador de la Universidad de Buenos Aires y exconsultor de la Unesco en temas educativos, visitó Colombia invitado por el Ministerio de Educación para reflexionar, junto a otros 40 expertos nacionales e internacionales, sobre la necesidad de modernizar la educación media en el país.
Colombia es  profundamente desigual. No es lo mismo ser profesor en Bogotá que serlo en Mitú (Vaupés) o Quibdó (Chocó). ¿Cómo lidiar con la falta de oportunidades de formación que tienen los maestros de las regiones apartadas?
Debe existir voluntad política  para conectar a estos maestros a través de las tecnologías de la información. Hacerles saber que no están solos, que a través de esas redes virtuales pueden capacitarse y acceder a eventos nacionales como este foro para conocer académicos de Colombia y del mundo con los que pueden compartir experiencias de aprendizaje.
Asegura que las teorías sobre lo que debería ser una escuela moderna ya están insertas en los discursos de los docentes, pero éstos siguen sin llevar esos conceptos a la práctica, ¿por qué?
Mientras a un ingeniero eléctrico sólo les hablaron de circuitos cuando fue a la universidad, los maestros aprenden métodos de enseñanza desde niños. Es difícil hacerles creer que las clases pueden tener una dinámica diferente a pararse enfrente de un salón con filas de alumnos sentados, cuando en las mismas universidades los profesores les enseñan bajo el mismo modelo de hace 100 años. Las pedagogías “innovadoras” también se tienen que aplicar con los profesores en las universidades. Hay muchos pedagogos de discursos  “modernos” haciendo conferencias tradicionales.
Está de moda decir que los maestros “deben deber dejar de ser transmisores de información y permitir que los alumnos aprendan partir del análisis de situaciones y la resolución de conflictos”, ¿usted qué opina?
Estamos ante una critica exagerada de la idea de transmisión. Es peligroso decir que el conocimiento va a brotar de la creatividad espontánea de los jóvenes. La transmisión de información es necesaria, ningún físico va a ganarse el Nobel sin antes conocer en qué se basan las teorías que impulsaron sus descubrimientos. Se necesita transmitir  para poder crear.
Algunos rectores colombianos coinciden en que sus maestros han olvidado que son la columna vertebral del sistema educativo. ¿Qué hacer para empoderarlos?
Esta situación es similar en toda América Latina. Las recompensas para quienes ejercen este oficio no son las mejores. El  50% de los profesores de secundaria eligieron estudiar pedagogía como segunda opción. Ya se habían presentado a otras carreras y se habían retirado. Y lo preocupante es que la mitad de ellos aseguran que, si pudieran, estudiarían otra carrera. Lo que ocurre es que los maestros de América Latina consiguen trabajo fácilmente antes de graduarse y después de trabajar un tiempo se dedican a estudiar otra cosa. Para cambiar esta situación se necesita una fuerte política de reclutamiento de maestros,  que más adelante tendrá que recibir capacitaciones de calidad, condiciones dignas de trabajo y buenos salarios. Los profesores ganan muy mal y si el sistema de recompensas no es el adecuado, ¿quién va a querer esforzarse para educar mejor a una sociedad? Para elevar el nivel de los docentes se necesita una política integral que mejore el reclutamiento, el contexto de trabajo y el salario, todo esto al mismo tiempo.

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