Jeff Bezos: si el papá lo hubiera sabido

Fuente Revista Semana
Jeff Bezos, de 49 años, creció con su madre biológica y solo supo quién era su papá cuando tenía 10. Nunca quiso buscarlo. Foto: A.F.P.

El dueño de un taller de bicicletas en el sur de Estados Unidos acaba de enterarse de que es el papá de Jeff Bezos, el fundador de Amazon y uno de los hombres más poderosos del planeta, a quien abandonó cuando tenía 4 años.

Hasta hace poco Ted Jorgensen, de 69 años, no sabía qué era Amazon y mucho menos quién era su excéntrico director ejecutivo, el multimillonario Jeff Bezos. Llevaba una vida sin mayores sobresaltos en Glendale, un pueblo a las afueras de Phoenix, Arizona, donde tiene un pequeño taller de bicicletas en un centro comercial. Allí vive desde hace años con su esposa Linda y los cuatro hijos de ella. Un día recibió la llamada de Brad Stone, un escritor que quería entrevistarlo. Jorgensen no entendió muy bien por qué, pero aceptó recibirlo en su casa.

“Su hijo, Jeff Bezos, es uno de los hombres más exitosos del planeta”, le reveló Stone, quien en ese entonces estaba comenzando a investigar para su libro The Everything Store: Jeff Bezos and the Age of Amazon, una biografía del millonario que publicará este mes en Estados Unidos. Al comienzo Jorgensen no le creyó, quedó aturdido y dijo que nunca había oído ese apellido. 

Solo cuando el periodista mencionó los nombres Jackie Gise y Jeffrey, el viejo reaccionó y sonrió con tristeza. “Le mostré en el celular fotos del director ejecutivo de Amazon y por primera vez en 45 años vio a su hijo. Sus ojos se llenaron de emoción e incredulidad”, escribió el biógrafo en un adelanto de su libro que salió en The Sunday Times.

Jorgensen conoció a la madre de Bezos, Jackie Gise, en el bachillerato. Él era dos años mayor que ella y era conocido en su ciudad natal, Albuquerque, por montar con maestría en monociclo. Cuando no estaba estudiando, se ganaba la vida viajando alrededor del país con un grupo de acróbatas. A los 18 años, ya graduado, se casó con Jackie y a los pocos meses nació Jeffrey Preston Jorgensen, el futuro fundador de Amazon. Pero su matrimonio se deterioró rápidamente porque Ted no tenía un salario fijo y, además, le gustaba beber mucho. La pareja se divorció en 1965, antes de cumplir dos años juntos. 

Jackie vivió un tiempo con sus papás y se mudó a Houston en 1968. Allí formó un hogar con su nuevo amor: Miguel Ángel Bezos Pérez, un inmigrante cubano que había llegado a los 16 años a Estados Unidos poco después de la revolución. Estudiaba en la universidad de Albuquerque con subsidios del gobierno y de noche trabajaba en un banco, donde conoció a Jackie.

El papá de ella, complacido porque Jackie había encontrado la estabilidad familiar, llamó a Jorgensen,  lo obligó a prometer que no volvería a buscar a su familia y le dijo que el niño llevaría el apellido de Miguel Ángel. El monociclista permitió la adopción plena y les perdió el rastro a su exesposa y su hijo.   

Jeff siempre reconoció a Miguel Ángel como su papá y solo a los 10 años supo quién era su padre biológico. Según Stone, hoy el fundador de Amazon, famoso por su tenacidad y su obsesión con los detalles, solo piensa en Jorgensen cuando un médico  le pregunta por su historia familiar, pues el cubano lo educó y llenó el espacio paterno. De igual forma, el autor no descarta que la ambición de Bezos, quien cumplirá 50 años el año próximo, también se deba al abandono que sufrió de niño. 

“No se puede saber si los inusuales hechos de su infancia ayudaron a formar la mezcla de avidez, inteligencia y constante necesidad de autosuperación que caracterizan a Bezos”. 

Stone no duda que Bezos, el propietario del Washington Post, periódico que adquirió por 250 millones de dólares hace dos meses, tiene un intelecto deslumbrante. Cuando era pequeño entró a un programa para niños superdotados y a los 12 años  ya había creado un algoritmo para evaluar matemáticamente el rendimiento de sus profesores. 

En una ocasión incluso creó un brazo robótico para evitar que sus hermanos entraran a su cuarto. Luego de graduarse en el primer puesto de su clase, entró a la Universidad de Princeton a estudiar Ingeniería Eléctrica y de Sistemas. Cuando terminó, lo contrataron en una firma de Wall Street hasta que encontró su verdadera vocación en el recién creado internet. 

Bezos se mudó a Seattle con su esposa y en 1994, con tres computadores conectados a la web en su garaje, lanzó una versión beta (experimental) de Amazon. Al principio la empresa se concentró en catalogar y distribuir libros de editoriales a través de la red. Para su sorpresa, en menos de 30 días ya había vendido obras en todos los estados y en más de 40 países. En septiembre del año siguiente su negocio le generaba más de 20.000 dólares al mes y para 1998 Amazon valía más que sus dos rivales combinados, Barnes & Nobles y Borders. 

Su meticulosa forma de trabajar lo convirtió en un pionero de la web. Introdujo muchas innovaciones, como la confirmación de las compras por correo y los comentarios de los clientes. Para 2000 Bezos tenía más de 1.000 millones de dólares en su cuenta. Esto le permitió crear Blue Origin, el proyecto de sus sueños: una empresa para que gente común y corriente pueda viajar al espacio. 

Desde el colegio el magnate les contaba a sus amigos que en el futuro ayudaría a desarrollar una colonia galáctica con hoteles y parques de diversión. A diferencia de las fantasías de los demás niños, Bezos lo decía con total convicción. Ahora, con una fortuna de 29.000 millones de dólares, el propietario del mercado virtual más grande del mundo hace parte de la elite del sector tecnológico, junto a gigantes como Bill Gates. 

Luego de enterarse de la fama de su hijo, Jorgensen lo contactó. Con la ayuda de una de sus hijastras le escribió varias cartas en febrero pidiéndole perdón por haber desaparecido. “No fui un buen papá o un buen esposo. Toda la culpa es mía. No culpo a Jackie de nada”, le contó a Stone.

Pasaron unos meses y en julio Bezos le respondió. Sin preámbulos, el millonario le dijo que no le guardaba ningún rencor. No lo culpó por las malas decisiones que tomó cuando era adolescente, le dijo que entendía su situación y al final se despidió deseándole lo mejor. Hasta el momento no se han reencontrado.

Cuando Ted Jorgensen, de 69 años, se enteró quién era su hijo, le escribió varios correos para pedirle perdón por haberlo abandonado. Bezos le respondió, pero aún no han acordado un reencuentro.
También los abandonaron

Al igual que Bezos, otros gigantes de la tecnología crecieron con padres adoptivos. Para algunos este fue un ingrediente clave de su éxito.

Steve Jobs
El fundador de Apple creció en el hogar de Paul y Clara Jobs, una pareja  de origen armenio. Ellos lo adoptaron porque la familia de su madre biológica, una estudiante de ascendencia alemana, no aprobaba su relación con su novio, Abdulfattah ‘John’ Jandali, un inmigrante sirio. Este solo supo quién era su hijo en 2005. Desde entonces lo empezó a buscar, pero el genio de la tecnología nunca le dio el chance de conocerse.

Larry Ellison 
El dueño de la empresa de software Oracle fue dado en adopción después de contraer neumonía a los nueve meses. La mamá biológica de Ellison, una neoyorquina, le entregó el bebé a sus tíos abuelos cuando ella tenía 19 años. No solo era muy joven, sino que su novio era un piloto de la Fuerza Aérea estadounidense, que nunca estaba presente. El quinto hombre más rico del mundo, hoy de 69 años, volvió a ver a su madre a los 48.

Las empresas
Además de ser el director ejecutivo de Amazon, Bezos es dueño del diario ‘The Washington Post’, que compró hace dos meses por 250 millones de dólares, y de Blue Origin, una empresa de turismo espacial que fundó en 2000.
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