La mesada, una poderosa herramienta para educar



FUENTE Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
Darles una mesada les enseña a los niños a administrar sus propios recursos.
Dar un dinero fijo a los niños desarrolla áreas claves de su personalidad.
La mesada, entendida como esa suma que se da en forma periódica a los hijos, es una oportunidad de oro para enseñarles la función y el valor del dinero. Muchos estudios señalan que una vida financiera equilibrada depende, en gran medida, de la formación que se reciba en la niñez sobre el manejo de la plata.

Desde los 4 o 5 años, los niños deben tener una noción general de cómo se administra el presupuesto familiar. Después, la edad de la primera mesada dependerá, en gran medida, de que sepan sumar y restar, de que entiendan que a cambio del dinero pueden obtener cosas y de que empiecen a pedirlo.

“Antes de comenzar a darles plata, es indispensable enseñarles valores como la honestidad y la laboriosidad. Los hijos deben entender que lo que reciben sale del trabajo y que su manejo supone una responsabilidad especial”, aconseja José Manuel Restrepo, rector del Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa).

En cuanto al monto, debe cubrir gastos mínimos esenciales, como las onces, y un poco más, para que tengan la posibilidad de ahorrar y así, en algún momento, darse un lujo. La cantidad debe irse incrementando con el tiempo.

¿Cada cuánto debe dárseles dinero? “Un mes es demasiado para un niño pequeño –responde la psicóloga María Inés Sarmiento, autora de varios libros sobre el tema–. Sugiero que comience a dárseles una suma semanal”.

La entrega de la plata debe tener un propósito. “Deben saber cuánto se les da, para qué alcanza y en qué pueden gastar”, explica Sandra Varela, jefa del Programa de Pedagogía Infantil de La Sabana.

Una forma de preparar a los niños para esta responsabilidad es ir juntos al supermercado y darles una pequeña cantidad para que compren algo que les guste, en lugar de satisfacerles todos sus antojos. “Se trata de que entiendan que deben escoger entre varias opciones, pues el gasto tiene un límite y el dinero alcanza solo para algunas cosas”, explica la psicóloga clínica Carmen Elvira Navia. Esto, agrega, les enseña a manejar la frustración.

Los expertos coinciden en que cuando un pequeño debe decidir entre gastar todo en dulces o ahorrar parte de la mesada para comprar el juguete que lo trasnocha puede comprender las decisiones económicas, sus consecuencias y la importancia de ahorrar. En ese sentido, comenta la psicóloga María Inés Sarmiento, “si el niño se gasta su mesada el primer día, no deben darle más, para que entienda que se quedó sin plata por no manejarla bien”. En todo este proceso hay dos conceptos claves: planificación (“con esto vas a comprar…”) y control (“veo que gastaste tu dinero en… Recuerda que debes usarlo en…”).

“Es fundamental enseñarles, desde sus primeros años, los conceptos de la racionalidad del gasto y el ahorro, pues así tendremos adultos responsables con sus ingresos”, concluye Ómar Alonso Patiño, decano de la Facultad de Administración de la EAN.

‘Nunca traía vueltas’

Testimonio de una madre de 36 años: “Mi hijo tiene 7 años. Empezó a pedirme dinero porque a sus compañeros les dan 1.000 o 2.000 pesos. Le di durante una semana, pero no me dio razón de cómo se lo gastó. Nunca trajo vueltas. Así me di cuenta de que no solo es importante enseñarle la denominación de los billetes, sino todo lo que entra en juego en una transacción”.

Consejos para padres - Seis ‘tips’ de la psicóloga María Inés Sarmiento

No asocie la mesada con un pago por trabajo. Que el niño sepa que lo que le dan es para cubrir ciertas necesidades.

No condicione la entrega de la mesada con cumplir con los deberes ni la asocie con castigo (“no te voy a dar nada esta semana por no haber hecho las tareas”).

Imparta algunas normas sobre cómo manejar el dinero (“no puedes usarlo para comprar juguetes bélicos o gastarlo solo en golosinas”).

Enséñeles a rendir cuentas, a sus padres y a sí mismo.

Dígales que pueden ahorrar una parte de su mesada para, más adelante, comprarse un juguete.

Enséñeles que con su mesada también pueden tener gestos de generosidad (“puedes guardar un poco para comprarles un detalle a tus abuelos”).

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