Lleve a todos sus estudiantes a la excelencia



Fuente el Educador

Los estudiantes promedio hacen parte de todos los salones de clase alrededor del mundo. Son quienes obtienen calificaciones que los salvan de reprobar, pero que tampoco los ubican en los cuadros de honor. Los maestros saben que estos estudiantes pueden lograr un mejor desempeño, pero son jóvenes que no logran ser motivados y, puesto que no muestran problemas de comportamiento, pasan desapercibidos en el salón de clase.


A simple vista, la situación no parece grave, siempre y cuando estos estudiantes "promedio" no empiecen a engrosar la lista de reprobados. Sin embargo, si se considera que en un salón de clase el 50% de los alumnos son clasificados como promedio, vale la pena apuntar las armas docentes hacia esta población, pues en los avances de este grupo radica no sólo el éxito de la clase, sino la posibilidad de mejorar el promedio de la institución en general y ubicarla mejor dentro del ranking nacional.

¿Cómo reconocer al estudiante promedio?
El típico estudiante promedio viene a la escuela regularmente, no tiene problemas de asistencia, casi nunca se mete en problemas, ya sea con los maestros o con otros estudiantes, y sus notas son mediocres pero no terribles, aunque en materias más complejas como matemáticas o ciencias puede llegar a reprobar. Usualmente se sienta en los puestos de atrás y nunca levanta la mano para participar en clase. El síntoma más claro del estudiante promedio es que una vez se termina el año lectivo, el docente prácticamente se olvida de que este muchacho o muchacha estuvo en su clase.
En los casos en que el estudiante promedio es dejado a la deriva y no encuentra el apoyo necesario para mejorar su desempeño, ni dentro de su familia ni en la escuela, usualmente empieza a reprobar y llegan a convertirse en casos de abandono escolar. Si llegan a la universidad, son los que primero están expuestos a sucumbir en el proceso y desertar la formación superior.
¿Por qué esta población es la gran mayoría?
Una de las causas por las que existen estudiantes promedio es la falta de orientación y guía por parte de maestros y padres de familia. Usualmente los padres de estos alumnos no tienen un nivel de educación alto y trabajan largas jornadas diarias, por lo que no cuentan con el tiempo o la capacidad para motivar a sus hijos hacia el buen rendimiento académico. Así mismo, el porcentaje de estudiantes promedio crece cada día, y no se logra alivio o mejoría puesto que las escuelas e instituciones educativas deben dar cuenta de aspectos variados y la atención personal al estudiante se ve relevada por cuestiones como certificaciones, rankings, mercadeo, entre otros. Los estudiantes promedio hacen parte de todos los salones de clase alrededor del mundo. Son quienes obtienen calificaciones que los salvan de reprobar, pero que tampoco los ubican en los cuadros de honor. Los maestros saben que estos estudiantes pueden lograr un mejor desempeño, pero son jóvenes que no logran ser motivados y, puesto que no muestran problemas de comportamiento, pasan desapercibidos en el salón de clase.
A simple vista, la situación no parece grave, siempre y cuando estos estudiantes "promedio" no empiecen a engrosar la lista de reprobados. Sin embargo, si se considera que en un salón de clase el 50% de los alumnos son clasificados como promedio, vale la pena apuntar las armas docentes hacia esta población, pues en los avances de este grupo radica no sólo el éxito de la clase, sino la posibilidad de mejorar el promedio de la institución en general y ubicarla mejor dentro del ranking nacional.
¿Cómo reconocer al estudiante promedio?
El típico estudiante promedio viene a la escuela regularmente, no tiene problemas de asistencia, casi nunca se mete en problemas, ya sea con los maestros o con otros estudiantes, y sus notas son mediocres pero no terribles, aunque en materias más complejas como matemáticas o ciencias puede llegar a reprobar. Usualmente se sienta en los puestos de atrás y nunca levanta la mano para participar en clase. El síntoma más claro del estudiante promedio es que una vez se termina el año lectivo, el docente prácticamente se olvida de que este muchacho o muchacha estuvo en su clase.
En los casos en que el estudiante promedio es dejado a la deriva y no encuentra el apoyo necesario para mejorar su desempeño, ni dentro de su familia ni en la escuela, usualmente empieza a reprobar y llegan a convertirse en casos de abandono escolar. Si llegan a la universidad, son los que primero están expuestos a sucumbir en el proceso y desertar la formación superior.
¿Por qué esta población es la gran mayoría?
Una de las causas por las que existen estudiantes promedio es la falta de orientación y guía por parte de maestros y padres de familia. Usualmente los padres de estos alumnos no tienen un nivel de educación alto y trabajan largas jornadas diarias, por lo que no cuentan con el tiempo o la capacidad para motivar a sus hijos hacia el buen rendimiento académico. Así mismo, el porcentaje de estudiantes promedio crece cada día, y no se logra alivio o mejoría puesto que las escuelas e instituciones educativas deben dar cuenta de aspectos variados y la atención personal al estudiante se ve relevada por cuestiones como certificaciones, rankings, mercadeo, entre otros.
¿Cómo ayudar a estos estudiantes?
- Mejorando el currículo. Los estudiantes en general, no sólo los llamados promedio, se aburren fácilmente cuando las lecciones aprendidas se tornan mecánicas, aburridas y no tienen ningún lazo aparente con la vida real. Aunque muchos maestros afirman que no logran llevar retos al salón de clase porque sienten que los estudiantes sencillamente no están interesados en nada, la verdad es que muchos pierden el interés precisamente porque el maestro no toma riesgos y no es innovador tanto en la manera como presenta los contenidos, como en la selección de los temas mismos.
- No los trate como el promedio. Puesto que no muestran mayores problemas, los maestros olvidan retar y motivar a los estudiantes que no reprueban. Todos los estudiantes necesitan saber y sentir que tienen gran potencial y que la única forma de sacarle provecho es trabajando. Incluso cuando es más fácil quedarse enseñando los conceptos básicos, vale la pena retar a toda la clase para asumir lecciones más rigurosas. No construya su clase alrededor de quienes tienen menor rendimiento, pues esto solo conduce a que los demás se aburran y corre el riesgo de que los talentosos se "adormezcan" y se agrupen en el promedio.
- Crea en ellos. Si el maestro asume a los estudiantes como promedio y no les exige más allá de lo asignado, los estudiantes se quedarán en el lugar más cómodo, que es el del menor esfuerzo. Si el maestro demuestra que está convencido de que sus estudiantes pueden alcanzar grandes logros, esto se convertirá en el primer paso para darles el apoyo que necesitan. 
-Muéstreles el futuro. Muchos estudiantes no tienen la habilidad de ver hacia el futuro para planear sus vidas y tomar decisiones acertadas. Es tarea del maestro hacerles entender que la educación es el pilar de su vida laboral futura y como tal buscar la forma de conectar lo aprendido en clase con el mundo real y si es posible con el mundo laboral, cualquiera sea la asignatura. 
- Présteles atención. Identificar a los estudiantes que hacen parte del promedio es el primer paso para ayudarles. Por lo general, esta población se concentra en las familias de escasos recursos y con poca tradición académica, lo que convierte a este problema en un círculo vicioso que afecta la posibilidad de acumular capital social de estas familias, y por ende de superar los problemas económicos y de calidad de vida de las generaciones jóvenes.
Consejos para comprometer a los estudiantes con su aprendizaje
A pesar de que el compromiso que se tenga con la educación y formación es 100% personal, los docentes pueden aplicar técnicas y estrategias que los lleven a crear un ambiente en donde los estudiantes se sientan motivados a atender a clase y sobresalir en sus deberes y proyectos. Entre ellas:
- Califique el tomar notas o apuntes en clase. La efectividad de tomar notas es un tema que todo el tiempo se está debatiendo, especialmente en los niveles superiores de educación, pero lo cierto es que para el nivel primario y secundario es una herramienta efectiva para lograr que los estudiantes permanezcan atentos y al mismo tiempo realicen procesos de síntesis y resumen, que les permita ir construyendo su propio conocimiento y establecer a tiempo sus dudas y confusiones.
- Valore las preguntas más que las respuestas. Cuando un estudiante está en capacidad de dar una respuesta adecuada se dice que ha cumplido con el objetivo; sin embargo, es importante desarrollar también la reflexión, que se incentiva de manera directa cuando se les pide elaborar preguntas coherentes, pertinentes y que den solución a algún problema. Por eso es importante promover, frente a cada tema de estudio, la redacción de mínimo tres preguntas, sobre algo que no entienden, para que al final sean capaces de elaborar sus propias respuestas.
- Cree grupos de trabajo. Es importante para los estudiantes establecer discusiones con sus pares que los motiven a sobresalir y les permita entender los temas con sus propias palabras. Los grupos deben contar con tutor, que puede ser un estudiante sobresaliente, un asistente del docente o el docente mismo. Para los grupos se recomienda que el tutor siga el método socrático: "ninguna respuesta es dada, sólo se plantean preguntas".

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