Prevenga el abuso de la tecnología

Fuente Diario El Tiempo 

El uso sin control de dispositivos electrónicos se trasladó del hogar al colegio .

El uso inadecuado y sin control de teléfonos celulares, videojuegos, dispositivos electrónicos, chats y redes sociales es un comportamiento juvenil que se traslada cada vez más al contexto escolar y que plantea serios retos a docentes, padres y psicólogos sobre cómo manejarlo.
"Están pegados todo el tiempo al celular y me toca interrumpir clase para que dejen de usarlo. El problema es que solo hasta el tercer llamado de atención puedo decomisárselos, cuando debería prohibirse su uso", dice una docente de un colegio del norte del Bogotá.
Esta conducta, que para algunos expertos representa un comportamiento adictivo, también se da con los videojuegos. "Vemos que muchos alumnos desarrollan comportamientos compulsivos hacia los videojuegos, pues permanecen bastante tiempo solos y encuentran en ellos un manejo a su soledad y a su tristeza", explica Miguel Bettín, director de la Fundación Creser, entidad que previene y trata adicciones.
Pero estos comportamientos problemáticos, agrega el psicólogo Augusto Pérez Gómez, Ph.D, director de la Corporación Nuevos Rumbos, son responsabilidad de los adultos, pues no han sabido manejarlos.
"Uno encuentra niños que no saben jugar porque están pegados al computador, que chatean todo el día... hay una crisis grande en la relación de adultos y niños, pues los primeros no saben qué hacer y los segundos hacen lo que les parece, ante la ausencia de normas", dice el experto.
Con este 'comportamiento compulsivo', explica, la comunicación se ha distorsionado. Hay ruptura del diálogo.
Aclara, además, que debe acabarse con la tendencia de llamar 'adicciones' a este tipo de conductas inadecuadas pues, más que problemas médicos, son problemas educativos.
"La inmadurez de muchos jóvenes respecto al control de sus deseos y la gratificación que les produce el uso del celular no les permite manejar estas tecnologías de forma equilibrada", sostiene Paula Bernal, psicóloga infantil y de adolescentes. 
Y este mal uso de la tecnología en los colegios, explica la psiquiatra Jazmín Abrahim, obedece, en parte, a la falta de supervisión y de acompañamiento. 
"Si por chatear o jugar, los niños dejan a un lado sus responsabilidades académicas y personales, ya se habla de un uso inapropiado, pero esto pasa por poco control paterno", indica el psiquiatra infantil y de adolescentes Álvaro Franco. 
Agrega que estas nuevas tecnologías no deben 'satanizarse', pues con supervisión estricta potencian habilidades.

Cómo evitar un uso inadecuado

Encuestas juveniles
Medir con encuestas factores de riesgo y factores protectores permite diseñar programas escolares enfocados en la prevención de comportamientos compulsivos a partir de aspectos que los predicen, dice el científico Eric Brown, experto en prevención de adicciones de la Universidad de Washington. Hay que involucrar a los padres en estos programas.
Presencia de normas positivas en el entorno
Es clave ejercer una buena influencia normativa: padres, amigos y colegio que rechacen conductas inadecuadas, afirma Efrén Martínez, director científico de la Fundación Colectivo Aquí y Ahora. Padres y docentes deben generar espacios para un uso adecuado del tiempo libre y ponerle límites al uso de la tecnología. El sistema educativo puede apropiarse de estas nuevas tecnologías para enseñar y captar la atención.
Diálogo, supervisión y confianza
Abrir espacios de diálogo continuo, en los que prime el respeto, para indagar qué pasa en el entorno escolar y social del joven o del niño y qué opina él de ello. Supervisar su manejo del celular, del computador y de los videojuegos. Enseñarle habilidades sociales: capacidad de expresar opiniones, de decir no a las cosas indebidas, de edificar un plan de vida, de concentrarse en sus propósitos y responsabilidades.

¿Cuándo se trata de adicción?

"Algo comienza a ser adicción cuando ocupa más tiempo del debido, produce gran placer y no deja hacer las cosas que hay que hacer", dice la psiquiatra Olga Albornoz.
Una señal de alerta: cualquier cosa que interfiera con la vida del niño o joven.
Si a pesar de saber que lo que hace trae consecuencias negativas, persiste, pues no logra controlar su conducta, hay que pensar en una adicción, afirma Miguel Bettín.
Bajo rendimiento escolar, irritabilidad y cambio de patrones alimentarios, otras señales de alerta.

Cuando se da un mal uso...

Pierden la comunicación por esta nueva forma de interactuar, de hablar, de compartir y de conocerse.
Dejan de jugar con los amigos en la calle por 'chatear'.
Aumenta el matoneo digital o 'ciberbullying'. "Una nueva forma de marginación virtual".
Puede afectar el rendimiento escolar, la calidad del aprendizaje y del sueño, afirma la neuróloga pediatra María Fernanda Lengua.
En el caso de los videojuegos, "algunos de ellos tienen frecuencias de onda muy repetitivas y fuertes destellos luminosos que en niños con antecedentes de epilepsia o con factores de riesgo a desarrollar la enfermedad podría causarles convulsiones", dice Lengua.

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