268 mil alumnos de últimos grados van perdiendo el año en Colombia


Las cifras es consecuencia del cambio en forma de evaluar, que ha hecho más exigente la educación.

Mauricio, estudiante de último grado de secundaria del colegio San Buenaventura de Medellín, está angustiado y desvelado. Tiene cinco semanas para recuperar ocho materias y pasar el año escolar. En el informe del tercer período iba perdiendo lenguaje, matemáticas, geometría, estadística, física, química, biología y artes. [ Ver Más ]
En Barranquilla, José Luis, de grado décimo, está igual de intranquilo, porque está 'colgado' en nueve materias. Ya ha perdido dos años. "Otro año no aguanta. Ahora los profesores no dejan descansar, piden muchas cosas al tiempo".

Mauricio y José Luis están padeciendo los efectos del revolcón que sufrió en el 2010 el sistema de evaluación académica en Colombia.

Este año quedó sin piso el decreto 230 del 2002, que ordenaba a los planteles educativos, públicos y privados garantizar que al siguiente curso pasara por lo menos el 95 por ciento de los estudiantes.

De este modo prácticamente ninguno perdía el año. "Sólo se quedaban los dos o tres estudiantes vagos, que no entraban a clases. De resto, todos pasaban", afirma Martha Castillo, presidenta de la Confederación Nacional de Asociaciones de Rectores y Colegios Privados, que agrupa a 1.700 planteles en el país.

En lugar del 230, este año entró en vigencia el decreto 1290 del 2009, que devolvió la autonomía a los profesores y puso fin a la polémica promoción automática.

El Ministerio de Educación estima que, por esta causa, el 20 por ciento de los estudiantes de los grados décimo y undécimo no pasarían el año. Hoy, existen 1,3 millones de estudiantes cursando esos grados, es decir que alrededor de 268.000 alumnos se van rajando.

Más grave en Bogotá

La situación de Bogotá permite dimensionar lo que podría pasar no sólo en estos cursos, sino también en primaria, secundaria y media, el 30 de noviembre, cuando finalice el año académico.

"En Bogotá, por lo menos 330.000 alumnos de todos los cursos tendrán que repetir el año", asegura, Jaime Navarro, subsecretario de Calidad y Pertinencia de la Secretaría de Educación de Bogotá.

El campanazo de alerta se escuchó el 24 de septiembre, durante la clausura del Encuentro Nacional de Secretarios de Educación, en la que se acordó estructurar planes de contingencia para enfrentar la inminente 'mortandad' académica en el país.

EL TIEMPO quiso conocer la opinión del Ministerio de Educación, pero no hubo respuesta "porque están revisando el tema".

Expertos y funcionarios aseguran que el decreto 1290 del 2009 dejó al descubierto la baja calidad del sistema educativo, gracias a factores como la promoción automática. Elsa Castañeda, investigadora y directora del Programa de Infancia de la OEI, dice que la reforma del modelo evaluativo le quitó el velo a la educación. "Ya aparecen los problemas de calidad. Aquí se promovían estudiantes sin estar preparados".

Por su parte, León Vallejo, director del Centro de Estudios e Investigaciones Docentes (Ceid) del sindicato de maestros de Antioquia, asegura que el decreto 230 del 2002 es el causante del deterioro del nivel académico en Colombia.

"Si la formación de un muchacho es una carretera, el decreto 230 la bombardeó. Tumbó puentes e impidió que otros se construyeran", anota Vallejo.

No todos esperan una catástrofe académica. El secretario de Educación de Medellín, Felipe Gil, confía en que sólo un 14 por ciento de los estudiantes de la capital antioqueña pierdan el año.

Pero los docentes piensan otra cosa. Hernán Quiroga, profesor del colegio Inem Custodio García Rivera, de Bucaramanga, afirma que el nuevo decreto no fue digerido fácilmente por algunos estudiantes que estaban adaptados a un método más laxo.
Eso lo reconocen algunos jóvenes. "Era un sistema para flojos. Ahora es mejor, exige más sacrificio", indica Yésica Amador, estudiante de décimo de Barranquilla, quien recuerda que sus compañeros se acostumbraban a perder muchas materias y recuperarlas al año siguiente.

Ante la situación, organizaciones de docentes y secretarías de Educación proponen permitir nuevos exámenes.

En Bogotá, la Secretaría de Educación sugiere que los que van perdiendo puedan estudiar en vacaciones de final de año y presentar nuevas pruebas en enero del 2011. Incluso, publicará en su página web contenidos de áreas como matemáticas, ciencias, ciencias sociales y lenguaje para que repasen.

Así se pierde el año actualmente

Antes, los estudiantes reprobaban por no asistir al 25% del periodo académico (40 semanas) o también por no aprobar las materias de castellano y matemáticas. Con el nuevo decreto se delegó a cada institución la autonomía.

"Ahora, para un colegio puede ser suficiente que el alumno falte el 15% del periodo académico para reprobar, pero para otro puede ser del 20%. Para una institución se necesita que apruebe matemáticas y ciencias; otro plantel puede definir otras materias", explica Cristina Cárdenas, asesora del nuevo modelo de evaluación.

Alerta por deserción masiva

Colegios deben garantizar cupo

La directora del programa de infancia de la OEI, Elsa Castañeda, teme que la pérdida del año en los estratos populares provoque una deserción masiva.

"'Si pierde, entonces trabaje', es la frase común en ellos", afirma. En las familias de clase alta hay castigos, pero vuelven a matricular al repitente. Y en los hogares de clase media hay una tendencia a matricular a sus hijos en programas de validación.

*Con información de los corresponsales de Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga.

Fuente Información Diario el Tiempo

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