!Felicidades! Papás

Por Ana Giorgana
Más allá del ánimo de festejo comercial en lo que al Padre se refiere, es importante reflexionar sobre su figura, sobre su rol  y sobre  sus deberes, es importante comprender que un Padre es aquella persona que nos da identidad.
El Padre nos enseña valores, el compromiso del trabajo, de la familia.  Sus esfuerzos en general están centrados en proveer de lo mejor a sus familias.  El Padre, sí usted lo analiza bien, no trabaja para él, su dinero no lo gasta sólo para sí mismo, por el contrario, primero resuelve todas las necesidades y finalmente toma para sí.

De manera que no sólo se trata de un día comercial, sino por el contrario, me refiero a revalorar no al Padre, sino a la relación que como hijo o hija tengo con mi Padre. Eso es lo que cuenta. Esa relación entre el Padre y el Hijo es un vínculo muy estrecho que por momentos descuidamos, nos quejamos, lo olvidamos, nos peleamos, no le llamamos, hablamos de ellos porque nos ha hecho sufrir etc.
Es  verdad, la relación con los padres está llena de infinidad de experiencias y recuerdos. Algunos de ellos dolorosos, otros llenos de alegría, pero así son todas las relaciones humanas, ya que su característica principal es el conflicto. La relación padre – hijo es singular dada su naturaleza.  Él es el que nos disciplina, nos regaña, nos guía, nos escucha, nos llena de fuerza en nuestros días más obscuros. También está en nuestras alegrías.
Independientemente del Papá que nos toco me parece que es muy importante honrar su presencia en nuestras vidas. Y cuando me refiero a presencia, quiero decir a una presencia no física únicamente, sino también psicológica, biológica. Somos parte de él, lo llevo en mis genes, en mi biología, en mi psicología, en mis emociones, en mis acciones. Una parte de él soy yo.  Además es la persona que me ha permitido estar en este mundo hoy. Nada más por el sólo hecho de haberme dado la vida, sólo por eso, es importante honrarlo.
Cuando por las razones que sean, nos sentimos alejados de él, la experiencia de la vida no es completa. Algo nos falta, no encontramos nuestro sentido en la vida. El Padre nos da arraigo, pertenencia.  Nos ayuda y nos dice cómo es el mundo desde su visión.
Mil y un veces he escuchado a los hijos decir, que no tienen tiempo de visitarlo, que no le hablan, que están resentidos, que fue un padre ausente, agresivo, que nunca los abrazo, y se duelen de esa relación llena de sufrimiento. Pero no son capaces de reflexionar y modificar sus circunstancias con él. Tal vez, no se dan cuenta que ellos como hijos están actuando exactamente igual que ellos…y de no acercarse, seguramente no podrán jamás sanar ese vínculo.
En realidad las personas son como son. La aceptación es indiscutible para poder sanar. Además me parece importante señalar, que nuestro padre, ese que nos toco, nos dio y nos da lo único que podía. No nos atrevemos a darnos cuenta que él también tuvo su propia historia y biografía que también paso las suyas y que con sus recursos emocionales, físicos, psicológicos y económicos nos otorgó lo que pudo.
Es importante revalorar a nuestros padres y darles la estatura que les corresponde en nuestras vidas.
Los que tenemos el privilegio de contar con ellos es necesario repensar la importancia en nuestras vidas, en nuestra identidad y en nuestra forma de ser.  Los que no, reconciliémonos con ello en el recuerdo, en la vivencia y en la relación.
Cuando nos convertimos en padres, los entendemos mejor, los valoramos de diferente manera. Y sobre todo, comprendemos la importancia de los hijos en nuestras vidas. Ningún vínculo es tan fuerte y determinante en nuestras vidas. La relaciones padres e hijos son las únicas que no se escogen, nos suceden, son un regalo y los regalos se aprecian, se disfrutan y se agradecen
Revalorar a nuestros propios padres, apreciarlos y sobre todo, decírselos, que ellos lo sepan es un acto liberador.  Para no más adelante, arrepentirnos por esas palabras no dichas, por esas visitas no hechas, por esas atenciones no prestadas…
De manera que se requiere de una gran humildad para reconocer que yo sólo soy el hijo de un gran Señor que me permitió contar con la experiencia de esta vida.  No le parece suficiente para honrar su presencia en nuestras vidas?

Y en este espacio, quiero felicitar a todos los Padres y desearles un feliz día.

0 Comentarios :

El comentario debe estar relacionado con la publicación.
Se hará visible una vez sea aprobado.

Copyright © 2016 - 2017 Colegio Santísima Trinidad