Vivir viendo

Por Martha Judith Gallo / Psicóloga

La lección más hermosa que podemos recibir de la vida es aprender a reconocer que en medio de nuestras fragilidades humanas, errores y desaciertos habita en nuestro interior el deseo profundo y muy humano de reconocernos en aquella dimensión de la que vivimos escapando todo el tiempo. Cuando nos miramos a nosotros mismos sin máscaras sintiéndonos dueños de nuestra propia existencia.


Y aceptando lo que somos sin juzgarnos estamos siendo auténticos y libres... libres para amar, para entregar, para comprender que los únicos responsables de  nuestra felicidad somos nosotros mismos. Dejar atrás aquello que nos estorba requiere de tiempo, paciencia y decisión, pero al descubrir la ganancia que viene después, nos hace entender que hay cosas, sentimientos y recuerdos  que no debemos atrapar porque terminan por dañarnos y dañar a quienes amamos.

La vida nos da de todo a medida que pasa el tiempo y nos pasamos la mayor parte viviendo del pasado, de lo que no hicimos y de lo que no dijimos. Me gusta escuchar la canción de Silvestre Dongón "Calidad de Vida", porque en ella encuentro ciertos elementos que deberíamos considerar en el momento de otorgarnos y otorgar  una nueva oportunidad.

Todos fallamos, todos cometemos errores, todos nos equivocamos, lo cual no determina nuestra existencia, ni mucho menos puede convertirse en la razón para definir nuestros actos. Somos responsables de lo que hacemos y como adultos debemos asumir las consecuencias de nuestras acciones, sin embargo, la dimensión espiritual va más allá de nuestras limitaciones humanas, solo desde Dios podremos darle sentido a aquello que no comprendemos y nos cuesta aceptar, solo Dios nos puede ayudar a hacer menos doloroso el dolor y a re significar aquello que más que una triste experiencia es hoy la oportunidad que tengo de ser mejor persona.

Por eso Vivir Viendo es precisamente una invitación a vivir en la autenticidad de sentirme más persona, alguien definitivamente especial porque en el espacio exclusivo de Dios ocupo el lugar más importante, el de Hija (o) y como Buen Padre Él me ama con locura, con anhelo, con Amor Eterno. Si en este momento la vida te permite reconocer esto, entonces sabrás que la mejor forma de corresponder a ello es entregando lo que has saboreado en la intimidad de tu corazón junto a aquel que solo quiere tu felicidad.

Que sea el buen Dios quien continúe edificando  tu existencia y te conceda la gracia de vivir la plenitud de su Amor.

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