La 'coronela' de Gabo

Por Lisis A. Badillo Morales / Docente Bachillerato

Tachia Quintanar, novia de juventud García Márquez

"En una oportunidad que escribí sobre Gabriel, recodaba cuando estábamos en el apartamento de París y no tenía yo más que un sobrecito de agüita de Tila, que además de ser insípida ya llevaba varios meses en la alacena. Y el pobre Gabriel me dice cuando la prueba: esto sabe a procesión. Solté la carcajada porque me pareció genial. Y le dije: tienes toda la razón, pero no tenemos más".

Así recuerda la vasca Tachia Quintanar (Éibar, 1929) las duras épocas que compartió con Gabriel García Márquez en la capital francesa, cuando tuvieron un fugaz noviazgo de juventud. Él tenía 28 años y ella 27. Mientras que Gabo "escribía, escribía y escribía", ella daba recitales de poesía, su mayor pasión, junto con el arte dramático, que estudio en la juventud en Madrid.

Tachia llegó a Bogotá, invitada por la Casa de Poesía Silva, para dar dos recitales antológicos el próximo jueves y viernes. "Son once poetas. Empiezo con Machado y termino con García Márquez, pasando por Quevedo, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, Ángela Figuera y Bécquer, entre otros", explica.

¿Por qué le dedicaron la edición francesa de 'El amor en los tiempos del cólera'?

(Risas) Yo creo que fue porque es, precisamente, una historia de amor y bueno, Fermina Daza encarna varias de las mujeres que Gabriel ha conocido. Por ejemplo, ella es sorda del oído izquierdo como yo (Risas). Fue un gesto que me dio mucha alegría cuando me contó que lo iba a hacer.

¿Cómo se conocieron?

A Gabo lo conocí en París, de la mano de mi amigo el poeta español Blas de Otero. Ese día, yo daba un recital de sus poemas y había invitado a un amigo periodista que había conocido a Gabriel en Ginebra. Pero cuando este amigo periodista le propuso a Gabriel que lo acompañara, él le propuso a mi amigo periodista que más bien nos esperaba luego en el Café Mabillón. Allí lo conocí, en la primavera de 1956.

¿Cómo fueron esos años difíciles y la anécdota sobre 'El coronel no tiene quien le escriba'?

Fueron momentos muy duros, como lo cuento en la biografía que acaba de salir de él. Naturalmente no teníamos 'ni una gorda'. Gabriel estaba privado de los cheques que recibía de sus colaboraciones por la dictadura que hubo aquí, que ordenó cerrar El Espectador. Por eso dicen que la coronela soy un poco yo, pues es cierto que en muchos momentos me desesperaba porque no teníamos nada. Y el pobre Gabriel no sabía hacer otra cosa más que escribir, escribir, y escribir. Fueron tiempos muy duros, pero muy intensos. La verdad es que duramos de novios muy poco, sólo nueve meses. Él tenía 28 años y yo, 27. Decidimos separarnos porque no estábamos hechos el uno para el otro como pareja. Pero en cambio trascendió una hermosa amistad; y tengo mucho orgullo de decir que no solo soy amigo de él sino de Mercedes, su esposa, y de sus hijos.

Es indudable la fuerte relación de García Márquez con la poesía...

Gabriel es una persona enamorada de la poesía de toda la vida. Precisamente estaba leyendo un libro que me prestaron de la Casa de Poesía Silva, en donde hay unos poemas suyos de juventud, de los 14 o 15 años, que yo no conocía. Y hay unos poemas que son bien hermosos. Y yo le he oído declamar mucha. Gabriel se sabe de memoria medio Quevedo, medio Lorca, en fin, la adora. Tanto es así que mi recital termina con un fragmento de 'El otoño del patriarca'. Un monumento tan vibrante y hermoso que es un poema en sí.

¿Qué representa para usted la poesía?

Bueno, ahora mismo a mis 80 años es mi razón de vivir. Es mi aliento.

¿De dónde viene la historia de Tachia?

Ese nombre me lo puso el poeta Blas de Otero. Como todos los novios, decía que yo era una mujer excepcional. Y me decía que yo no me podía llamar "Conchita" (su verdadero nombre es Concepción) como cualquier española. Estábamos en un café y escribió mi nombre en un papel y decidió darle la vuelta. Y salió "Tachi". Y me dijo: y ahora le ponemos una "a", como todo nombre femenino. ¡C'est magnifique! Porque es un nombre muy bonito y único.

¿Cómo va el montaje del monólogo de 'Isabel viendo llover en Macondo', de García Márquez?

Ese es un proyecto que lo tengo hace muchos años en el candelero con derechos y todo, pero ahora lo que me hace falta es dinero. Es un monólogo de Gabriel que ha sido publicado poco, pero que a mi entender, es poéticamente mucho más interesante que 'Diatriba de amor...'. Según me contó Gabriel, este cuento se le cayó de 'La hojarasca'. O sea que es de lo primerito que escribió. Recuerdo que lo hice una vez para unos amigos, pero espero montarlo en grande si la naturaleza me responde.

Publicado el 20 de abril de 2009 - CARLOS RESTREPO - CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

Fuente de Información


0 Comentarios :

El comentario debe estar relacionado con la publicación.
Se hará visible una vez sea aprobado.

Copyright © 2016 - 2017 Colegio Santísima Trinidad