Aprender a ser padres, el otro enfoque desde el aula


Por: Sergio Emiro Díaz Santos
Artículo tomado de Vanguardia Liberal

Educar a los hijos no debe ser una tarea desprendida entre el padre de familia y la institución educativa. Todo lo contrario, si existe cercanía y buena comunicación entre cada una de las partes, el efecto formativo sobre los menores será más sólido y coherente.

Conciente de eso es Martha Cecilia Santos, madre de Néstor Fabián, un estudiante de octavo bachillerato en la Escuela Normal Superior de Piedecuesta. Para ella su compromiso con la educación de su hijo no se limita a solventarlo económicamente. Además procura participar de las actividades del colegio en las que son convocados los padres, para reconocer el ambiente que involucra la vida de su hijo. Igual piensa Luz Ángela Díaz, madre de un estudiante del colegio De la Salle, para quien es fundamental estar en contacto con maestros y directivos del plantel educativo, porque le permite identificar los parámetros académicos y morales con los que están formando a su hijo y, así, darles continuidad en el hogar. Martha Cecilia y Luz Ángela tienen algo en común: el amor por sus hijos. Al igual que ellas, muchos padres y madres consideran que la educación de los niños y jóvenes de hoy no debe ser responsabilidad exclusiva de los colegios. La tarea debe ser compartida. Concientes de esto, diferentes colegios y universidades generan cada vez con más fuerza el espacio de Escuela de Padres, una iniciativa que busca despertar en los progenitores un compromiso real con los menores, y cualificarse en la cada vez más difícil pero admirable tarea de ser padres. ¿Cómo lo hacen? A esta pregunta respondieron los profesionales y voceros de instituciones consultados por Vanguardia Liberal.

¿Los grandes vuelven a clase?

La preocupación de muchas instituciones educativas radica en la falta de interés de los padres de familia por saber más de su hijo porque, como señalan algunos, después del día de la matrícula no se les vuelve a ver la cara durante el resto de año. Ni siquiera los días de entrega de calificaciones. De acuerdo con María Lucía Díaz Zárate, tesorera de la Asociación de Padres de Familia de la Fundación Colegio UIS, con el fin de evitar ese distanciamiento, todos los años realizan encuentros entre padres e hijos para formarse en temáticas de interés familiar, desde la visión de profesionales en psicología. “Destinamos una tarde para hacer talleres, conferencias o encuentros deportivos y, así, generar amistad y como padres conocer más a nuestros hijos y a sus amigos”, afirma María Lucía, al tiempo que reconoce que debe existir el deseo de papá y mamá de aprender y salir adelante para formar a los menores de manera integral desde los valores, el conocimiento y la autoestima para que los educandos puedan lograr todo lo que se proponen en la vida. Por su parte la rectora del Gimnasio Cantillana, Liliana Rojas de Rey, desde su institución educativa ha reconocido que las estudiantes que han tenido a sus padres más cerca del colegio, tienen mejor rendimiento académico, mayor estabilidad emocional y gozan de mejores relaciones interpersonales. “Ofrecemos varios espacios para que las familias se vinculen. Entre otros están un diplomado de familia que se realiza durante todo el año y al que asisten las familias nuevas que llegan al colegio. Allí se forman en temas relacionados con la crianza de los hijos, manejo de la autoridad, cómo orientar en la fe, manejo de autoridad y la importancia de leer de manera crítica los mensajes de los medios”, afirma la rectora. Esta directiva agrega que otras alternativas con las que cuentan son talleres familiares que se realizan tres veces al año, enfocados en temáticas de acuerdo con el nivel escolar de las estudiantes, entrevistas familiares en las que reconocen el proyecto de vida de cada hogar, talleres de crecimiento espiritual, espacios de formación y crecimiento doctrinal, y desayunos ejecutivos y tertulias para padres, con quienes se tratan temas relacionados con el ámbito laboral para contribuir con el mejoramiento de la vida profesional de los jefes de hogar. “Dos veces al año organizamos una conferencia relacionada con la afectividad y las relaciones de pareja. Para esto, contactamos a un conferencista de talla nacional e internacional”, dice Liliana Rojas. Con la ayuda de las psicólogas de primaria, bachillerato y las trabajadoras sociales, afirma la madre de la Fundación Colegio UIS, escogen los temas en los que consideran que deben profundizar. De esta manera, poco a poco, se crea una alianza entre centro educativo y padres, para fortalecer la calidad de vida de los niños y jóvenes. El ser humano, por naturaleza, pide que sus primeros años de formación sean junto a sus seres queridos. Por eso, las instituciones educativas no deben ser ajenas a esta filosofía. Así lo reconoce la rectora del Gimnasio Cantillana, quien finaliza diciendo que en la medida de que los progenitores conozcan a los maestros, directivos y otros padres, tendrán más herramientas para brindar un proceso formativo integral, es decir, que abarque lo cognoscitivo, socioafectivo, estético, salud física. Así, crearán hijos más felices.

La experiencia en la U

De acuerdo con la directora de Bienestar Universitario de la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, Liliana Lucía Urbano Guañarita, desde hace dos años esta institución cuenta con el espacio de Escuela de Padres, iniciativa coordinada por su dependencia y por la vicerrectoría de pastoral universitaria. El valor de la familia como estado ideal, orientación profesional, de la norma a la autonomía, cómo prevenir para consumir y cómo mejorar la relación familiar, son algunas de las temáticas que trabajan las familias de la UPB, una vez al mes, por medio de lecturas, textos, películas y sociodramas. “La metodología es de taller reflexivo, es decir, a partir de las vivencias que cada uno tiene. La idea es aprender otras formas de relación familiar y que pueden aportar a cada uno y ver la vida de manera diferente”, afirma Liliana Lucía. Esta profesional agrega que al principio a los estudiantes les da ‘oso’ que sus padres vayan a reuniones a la universidad, porque suponen que éstas sólo se dan en el colegio. Sin embargo, con el tiempo, terminan comprendiendo que es un escenario que los adultos aprovechan para aprender más de la familia y no para saber de su rendimiento académico. ¿Qué motiva a papá y a mamá a asistir a estos encuentros? Liliana Urbano responde que la motivación parte de los cambios sociales y de vida que reconocen en sus hijos, en su salto del bachillerato a la vida universitaria. Además, que los bachilleres están egresando de sus instituciones educativas cada vez más jóvenes, por lo que los padres consideran que aún requieren de su acompañamiento. “Es bueno que los padres conozcan el lugar en el que los menores estudian para que comprendan lo que ellos viven”, concluye la directora de Bienestar Universitario de la UPB.

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