Nadie como ‘el profe’ Pékerman, como le dicen de cariño sus jugadores, para dar algunos consejos a otros 'profes'. Aquí lo que los docentes pueden aprender de él.

Cinco lecciones de Pékerman para los profesores de Colombia Foto: A.F.P. - Getty
Pékerman encarna todo lo que debe ser un maestro, dentro y fuera de las canchas. Aprendió a conocer uno a uno a sus muchachos: al líder, al rebelde, al novato, al veterano, al inseguro y al confiado. Así, como buen profesor, descubrió sus habilidades e identificó sus puntos débiles. No para endiosar a algunos o condenar a la banca a otros, sino para que aprendieran a complementarse, a ser parte de un todo más grande que cualquier individualidad. 

José Néstor Pékerman apostó por el trabajo en equipo. No en vano, un video motivacional que circuló en las eliminatorias del mundial de Brasil dice: “En equipo es a otro precio, antes de empezar a competir le tienes que ganar al ego más grande de todos, el tuyo […] Si no sabes hacer algo, te van a gritar, si estás atrás, te van a empujar y si ganas te van a apretar tan fuerte, que vas a querer llorar. Porque cuando se juega en equipo, se celebra en equipo”. 

Partido a partido, ‘el profe‘ Pékerman cambió la historia del equipo. De su mano, la selección llegó a cuartos de final del Mundial y logró lo impensable: un tercer puesto en el ranking de la Fifa. Demostró que el fútbol primero se juega con la cabeza y luego, con las piernas. Bien lo dijo Jorge Valdano, que llevó a la Selección Argentina a ganar el mundial en México 86 y es experto en la psicología detrás del fútbol: “La persona adecuada puede cambiar un país. Y claro, puede cambiar una institución, como ha ocurrido con Colombia, con un hombre que tiene perfil bajo pero ideas claras”.

Si Pékerman cambió la historia de un equipo, ¿qué pasaría si los 460.000 profesores de colegios y los cerca de 15 millones de papás que hay en Colombia se convencieran de que tienen el mismo poder transformador? ¿Qué ocurriría si estuvieran determinados a inspirar a quienes los rodean, a cambiar las ideas de siempre, a potencializar el talento de sus estudiantes e hijos?, ¡a animarlos a trabajar con determinación por sus metas y a convencerlos de que lo tienen todo para ganar?

Con seguridad lograríamos sacar al país del fondo de las clasificaciones internacionales en calidad educativa. Pero ese sería apenas el comienzo. Podría gestarse un gran cambio, uno capaz de ampliar y mejorar la educación pública de tal forma–como la describió el economista John Roemer– que no sea una cancha inclinada donde los niños pobres están condenados a recibir una educación muy regular que los pone en desventaja frente al equipo rival que crece con privilegios y desde la parte de arriba, por acción de la gravedad, siempre terminan metiendo gol a los que no tienes oportunidades. 

Una desigualdad histórica que puede ser contrarrestada con profesores convencidos de que ellos pueden ser un Pékerman. Porque ellos son la clave de cualquier intento por mejorar la educación. Una tarea de gigantes que, por lo menos en Colombia, no es suficientemente valorada. Es un hecho que el prestigio de la profesión docente es determinante para atraer a buenos candidatos a los salones y también refleja la importancia que le da un país a la educación. 

En Finlandia, por ejemplo, los sueldos de los educadores están dentro del promedio de cualquier profesor europeo. Según la Ocde, el salario básico de un maestro de primaria se ubica entre 29.000 y 39.000 dólares anuales. Sin embargo, como en ningún otro país, los mejores alumnos sueñan con ser profesores y tener un docente en la familia es motivo del máximo orgullo. A sus facultades de educación solo ingresan estudiantes con un promedio de 9,5 sobre diez. Como resultado, las universidades se dan el lujo de reclutar a un 10 por ciento de todos los aspirantes. 

En Colombia, hasta ahora, la carrera docente tiene poca demanda y a ella ingresan bachilleres con un bajo desempeño en las pruebas de Estado Saber 11. Por eso tenemos el reto de atraer a los mejores candidatos al magisterio. 

Con motivo de la Copa América y del poderío que está demostrando Colombia en la cancha, es momento de invitar a los mejores estudiantes del país a ser profesores; a las facultades de pedagogía a ser cada vez más exigentes con el acceso a la carrera de maestro, tanto o más que con el examen de admisión de programas como Medicina, pues la educación también es cuestión de vida o muerte; y, por último, hacer un llamado a la sociedad para que entre todos asuman la tarea. Sí, sí se puede. Procuremos sumar esfuerzos para que ser profesor sea la mejor profesión del mundo.

En Colombia pocas políticas se han pensado a largo plazo para mejorar la calidad de la educación. Pero, qué hacen los mejores docentes y cómo se puede aprender de ellos.

¿Qué hacen los mejores maestros? Foto: Archivo Semana

Mientras lee estas líneas le pido el favor de pensar en un docente que le haya impactado a largo plazo; alguien que recuerda porque dejó una huella profunda y positiva, y que, gracias a ello, logró trascender en su vida. Cuando hago esa pregunta en mis seminarios, con frecuencia las personas piensan tan sólo en uno o dos maestros y dejan de lado los 150 ó 200 docentes que por lo general tuvieron en su proceso formativo, con lo cual llegamos muy pronto a una primera conclusión: En Colombia, desafortunadamente hasta el momento, son muy pocos los docentes que logran trascender positivamente en la vida de sus estudiantes. Lo que intentaré responder es ¿qué hacen esos docentes para lograrlo?

He realizado diversas investigaciones para dar respuesta a la pregunta anterior y ahora que culmina mayo, uno de los pocos meses en los que se vuelve a hablar de los docentes, es esencial que pensemos en políticas de largo aliento para impulsar la calidad de la educación en el país. Una de ellas sería reconocer, valorar a sus mejores docentes y aprehender de ellos.

En primer lugar, los mejores docentes no se concentran solamente en lo académico, ya que entienden que tienen en frente a un ser humano con angustias, temores, pasiones y emociones. También saben que sólo perduran los aprehendizajes integrales. En consecuencia, son docentes que nos enseñan a conocernos a nosotros mismos, a comprender a los otros y que desarrollan lo que llamó Gardner una inteligencia intra e interpersonal para garantizar una convivencia más sana y equilibrada en la vida. Ellos comprenden que la autonomía es la finalidad última de toda educación y, por ello, favorecen la originalidad y el actuar independiente. Reconocen que serán mejores maestros si ellos mismos dejan de ser necesarios. Por ello, deben descubrir los talentos de sus estudiantes e inspirarlos a iniciar su vuelo propio.

En segundo lugar, los mejores docentes desean que sus estudiantes entiendan sus explicaciones y se esfuerzan por lograrlo. Debido a ello, preparan clase, profundizan sobre el tema, generan preguntas y retroalimentan los trabajos y los exámenes para orientar a los estudiantes a superar sus debilidades. Al hacerlo, logran involucrarlos significativamente en el proceso del aprehendizaje.
Lo tercero que hacen es trabajar para que lo enseñado no se quede en el salón de clase o en el examen final. Por lo tanto, vinculan los temas abordados con lo que pasa en el mundo, con los propósitos buscados, con otras asignaturas y con la vida. Al hacerlo, logran que los aprehendizajes permanezcan y que se opere con los conceptos y procesos adquiridos. En consecuencia, sus enseñanzas perduran y se transfieren a la vida cotidiana, a los debates, a las lecturas y a diversas asignaturas.

De otro lado, los buenos docentes hacen sentir capaces a sus estudiantes. No los bloquean e intimidan, pero tampoco les dicen que el camino es color de rosas. Les enseñan que, con esfuerzo y dedicación, lograrán sus metas. Los animan a ello, pero les señalan las múltiples dificultades que encontrarán en el camino.

En quinto lugar, estos docentes retan a los estudiantes, les hacen preguntas que les exigen reflexión y lectura; les asignan tareas cuyas respuestas demandan creatividad y profundidad. No son docentes que gozan rajando a los estudiantes y muchísimo menos que se vanaglorien de ello, pero tampoco son aquellos que los estudiantes saben que aprobarán sus asignaturas sin esfuerzo, trabajo, ni lectura. Ni rajan con gusto, ni premian a quienes no se han dedicado. Son docentes que invitan a leer, reelaborar, soñar y construir. Con ellos, vale la pena el esfuerzo.

En sexto lugar, son apasionados. Los estudiantes sienten que gozan enseñando y que quieren enseñarles precisamente a ellos, ya que los valoran. En este sentido, conocen sus enseñanzas y a sus estudiantes. La pasión, como el llanto o la risa, se contagia. Estos docentes invaden de pasión a sus estudiantes. Tienen claro que, como decía Butler, para enseñar no hay que llenar un balde, sino encender una llama. Y estos docentes prenden la de los estudiantes con la suya propia.

Finalmente, no se concentran en enseñar esta o aquella información particular, sino que con ellos hay que analizarlo todo, hay que interpretarlo todo. Son docentes con los cuales se adquieren pocos y esenciales conceptos, y con quienes se consolidan las competencias para argumentar, deducir, interpretar e investigar. Son docentes que saben muy bien que no hay que darles pescados a sus estudiantes, sino que hay que enseñarles a pescar. Una de las cañas esenciales en la vida es el pensamiento y otra, la lectura profunda y crítica. Por ello, son docentes que desarrollan el pensamiento y las competencias comunicativas en sus estudiantes, independientemente del área, el grado o el ciclo en el cual trabajen.

En síntesis, los buenos maestros son mediadores en el amplio sentido de la palabra. Saben que no tiene sentido trasmitir la información de una mente a la otra, pero reconocen que las ideas no provienen de la creación propia y espontánea de los estudiantes. Los buenos docentes favorecen el desarrollo integral de los estudiantes, inspiran, generan preguntas e impulsan el diálogo. Los buenos docentes dotan de herramientas para la vida; en consecuencia, lo que abordan en clase siempre se transfiere a otros campos y contextos.

Ojalá el país pensara en elegir al mejor docente de cada institución, de cada municipio y de cada departamento. El mejor premio que le podríamos dar a ellos y a todos los estudiantes sería que los elegidos fueran vinculados a las nuevas facultades de educación y que comenzaran a formar a los docentes que impulsarán la transformación de la educación en el país. Si en realidad estamos decididos a mejorar la calidad de la educación, debemos formar de distinta manera a los nuevos docentes y necesitamos que sean formados por verdaderos maestros. ¡Qué mejor que lo hagan quienes han sido los mejores maestros en cada una de las instituciones en el país!

Lo triste de esta historia es que, a juzgar por los pésimos resultados que todavía alcanzan nuestros estudiantes, siguen siendo muy pocos los docentes que impactan de manera estructural y positiva sobre el desarrollo integral de los estudiantes. Lo hermoso es que, a pesar de ello, todos recordamos algún maestro que jalonó nuestro desarrollo integral y que formó la autonomía y la libertad que hoy nos permiten ser quienes somos. ¿Cuál es el docente que a usted lo inspiró? ¿Por qué lo eligió?.

*Director del Instituto Alberto Merani es consultor de Naciones Unidas en educación para Colombia. @juliandezubiria
Por: Hermana María Carlina Marín Henao

EXPERIENCIAS MARAVILLOSAS VIVIDAS POR LAS NIÑAS Y NIÑOS Y, POR LOS PADRES DE FAMILIA, DURANTE EL TIEMPO DE PREPARACIÓN PARA LA PRIMERA COMUNIÓN.




Desde la llegada hasta el final de las convivencias de los Papás de las niñas y niños de Primera Comunión, siempre se mantuvieron alegres y con una participación en el desarrollo de las convivencias, en donde siempre había un grupo que se adelantaba a llegar al colegio, para encontrarse, reírse, conversar y preparar con entusiasmo todo lo relacionado con el día de la Primera Comunión, en donde no faltó ni un solo detalle para que este grupo de niñas y niños, se sintieran plenos y felices al ver que el día de su Primera Comunión se acercaba cada vez más.


Listas y atentas para todas las sorpresas que se esperan cuando algo nuevo va a suceder, así estuvo siempre este grupo de niñas y niños, siempre esperando sorpresas...

Simulacro de la Primera Confesión


Primera Confesión

Simulacro de la Primera Confesión


Primera Confesión

Se hizo un simulacro de la confesión, antes de que las niñas y los niños tuviera la experiencia maravillosa de su “Primera Confesión”, así, este Sacramento se convirtió, para  estas niñas y estos niños,  también en una fiesta y se les preparó un detalle para que se sintiera un ambiente de fiesta y de celebración especial.  Al finalizar este, cada niña y cada niño recibió, además, la comunión sin consagrar. 



LLEGÓ EL DÍA MÁS ANHELADO PARA UNAS NIÑAS UNOS NIÑOS QUE SUEÑAN CON HACER “SU PRIMERA COMUNIÓN”




La alegría y el entusiasmo de estas niñas y niños que realizaron su Primera Comunión, se ve reflejada en cada uno de sus rostros, al igual que en sus Papás, ¡Gracias Papitos por hacer posible esta gran celebración!


Las niñas y los niños que hicieron la Primera Comunión  el 29 de Mayo son: Laura Ximena Alvarado Vesga, María José, Álzate Riátiga, Daniela Barragán Cala, Isabella Caballero Siachoque, Danna Valentina Castro González, Isabella Díaz Gonzales, Víctor Manuel Duran Díaz, María Valentina Gil Luengas,  Ana Sofía Villamizar Grau,  Adrià Balaguera, Marianella Molinares Díaz, Aylin Lucero Parra Castellanos, María Camila Peralta García, María José Prieto Labrador, Isabela Reyes Reyes, Sofía Reyes Reyes, Andrea Patricia Rojas Arguello, Sánchez Cañavera Nikole Dayanna, Santis Jaimes Mariana, Sarmiento Becerra Juanita, Sarmiento Plata Manuela, Sepúlveda Barrera Sara Siliet, Katheryn Sofía Tabares Solano, Luisa Fernanda Villarreal Gamboa.

En enero pasado sólo se conocían como 113, 115, 117 y 118, y tal como dicta la tradición, a los científicos responsables de su descubrimientos se les da la oportunidad de darles un nombre.
Nihonium, moscovium, tennessine y oganesson.
Así que, al menos que surja alguna oposición, los cuatro elementos nuevos pasarán a llamarse: nihonium (Nh)moscovium (Mc)tennessine (Ts) yoganesson (Og), respectivamente.
Según las reglas que rigen estas denominaciones, los nombres deben reflejar un concepto mitológico, un mineral, un lugar o país, una propiedad o un científico.
Los nombres también deben ser únicos y mantener "una consistencia histórica y química".
Lo que explica por qué hay tantos "-iums" en la tabla periódica de los elementos.
Así que...
  • Nihonium hace referencia al nombre japonés del país nipón. El átomo fue descubierto en el Centro RIKEN Nishina, en Japón.
  • Moscovium fue nombrado tras Moscú, donde se encuentra el Instituto para la Investigación Nuclear en Dubna, en Rusia.
  • Tennessine reconoce al estado de Tennessee en Estados Unidos, así como a las contribuciones hechas en este descubrimiento por el Laboratorio Nacional Oak Ridge y la universidad de Vanderbilt.
  • Oganesson honra al físico nuclear Yuri Oganessian, quien ha tenido un papel primordial en la búsqueda de elementos nuevos, incluido el que ahora llevará su nombre.
Desde 2011 no se incluían elementos en la famosa tabla, y completan la séptima fila.

Los científicos Joe Hamilton y A. V. Ramayya descubridores de Tennessine firman la tabla periódica
Estos nombres ahora deberán someterse a consulta durante los próximos cinco meses.
Una formalidad que hay que cumplir para verificar que no hay objeciones.
Son la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada y la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada quienes deben revisar la nueva terminología.
Los cuatro elementos son elaboraciones sintéticas de científicos.
Ninguno de ellos existen fuera de un laboratorio y fueron creados bombardeando al mismo tiempo dos núcleos atómicos.
Son altamente radioactivos y tienen una vida de segundos e incluso milisegundos.
Esta última característica dificulta su estudio y, como consecuencia, todavía no se sabe cuáles pueden ser sus usos prácticos.
Sin embargo, el ejercicio ofrece a los científicos información valiosa sobre la estructura de los núcleos atómicos y las propiedades que se deriva de ello.

Por:  NICOLÁS CONGOTE GUTIÉRREZ
La sonda Juno, de la Nasa, entrará en la órbita del rey de los planetas el próximo 4 de julio.

Foto: Archivo particular
Júpiter, el quinto planeta del Sistema Solar y el primero de los exteriores o gaseosos, es el más más grande de nuestro vecindario

Se dice que si este gigante hubiera acumulado un poco más de masa habría llegado a ser otro Sol, haciendo de nuestro sistema uno binario. De haber ocurrido esto, la probabilidad de vida en la Tierra habría sido casi nula por causa de la radiación.
Júpiter, el quinto planeta del Sistema Solar y el primero de los exteriores o gaseosos, es el más más grande de nuestro vecindario. Tiene casi dos veces y media la materia de todos los otros planetas juntos y, como el Sol, está compuesto casi enteramente de hidrógeno y helio. Su formación se dio cuando el gas y el polvo que resultaron de la formación del Sol se unieron en una gran esfera, tan masiva que su gravedad hace que se contraiga. Incluso hoy, 4.500 millones de años más tarde, Júpiter sigue reduciéndose.

Es un planeta fascinante y asombroso para la ciencia: tiene al menos 67 lunas y una enorme mancha roja, de más de dos veces el tamaño de la Tierra, que es la mayor tormenta conocida hasta hoy. Lleva no menos de cuatro siglos azotando a este planeta.
Nueve misiones espaciales han explorado al rey de los planetas. Las Pioneer obtuvieron detalles de su atmósfera y de su mancha roja; las Voyager tomaron imágenes del planeta y sus satélites; Galileo fue más cerca y envió una sonda para estudiar temperatura y velocidad de vientos; Ulysses hizo mediciones del campo magnético, y Cassini y New Horizons lo sobrevolaron en su paso rumbo a Saturno y Plutón, respectivamente.
En la mitología griega y romana, Júpiter dibujó un velo de nubes alrededor de sí mismo para ocultar lo que hacía, y solo su esposa, la diosa Juno, pudo mirar a través de las nubes para revelar la verdadera naturaleza de Júpiter. De ahí que se bautizara Juno a la misión de la Nasa que entrará en la órbita del gigante el próximo 4 de julio. Es la primera que llega a ese mundo abasteciéndose de energía solar. Durante dos años, permanecerá dándole vueltas, de polo a polo, para estudiarlo.
En diálogo con EL TIEMPO, la colombiana Adriana Ocampo Uria, geóloga planetaria y ejecutiva del programa New Frontiers de la Nasa –del cual hace parte Juno- habló de esta misión, lanzada el 5 de agosto del 2011, que centrará la atención del mundo este año.
¿Qué busca la misión Juno?
El objetivo es llegar a una de las preguntas más básicas: cómo se formaron el Sistema Solar y sus planetas. Incluso, se espera obtener información sobre el papel que tuvo Júpiter para que se diera la vida en la Tierra. Se dice que pudo traer la molécula de agua para que el campo gravitacional de la Tierra la absorbiera, porque se piensa que ese planeta actuó como una ‘licuadora’ en el proceso de formación del Sistema Solar y trajo de afuera esas moléculas para integrarlas (Infografía:'así funciona Juno, la misión que estudiará Júpiter').
También se estudiarán las espectaculares auroras…
Será la primera vez que orbitaremos Júpiter de forma polar, por eso vamos a tener una excelente oportunidad de ver los mecanismos que producen las auroras, que en ese planeta son las más grandes del sistema solar. Por su sistema atmosférico extraordinariamente dinámico veremos esa gran mancha roja, que se ha ido encogiendo.
¿Por qué llama a esta una misión ‘verde’?
Porque será la primera vez que la humanidad se ponga alrededor del planeta más grande del Sistema Solar con energía abastecida por paneles solares. La nave tiene tres, cada uno con una longitud de cuatro metros, y hay uno que al final tiene el magnetómetro, por lo que se extiende casi metro y medio más. Esa energía solar se transfiere a electricidad y abastece la nave y su carga útil, es decir los instrumentos científicos que lleva.
¿Qué pasará el próximo 4 de julio?
Ese día será la llegada. En el momento de la inserción se prenderá el motor principal de la nave, que ayuda a que esta sea capturada por el campo gravitacional de Júpiter y entre en su órbita. La maniobra se iniciará a las 20:18 (hora de Los Ángeles, 22:18 hora colombiana) y se extendería hasta las 20:53. Toda la secuencia está programada y solo queda esperar que se efectúe dentro de lo planificado.
¿Qué viene luego?
El monitoreo de la maniobra y la señal de confirmación de que se realizó bien y dentro de las horas indicadas. Pasadas las 21:30, hora de Los Ángeles (23:30, hora de Colombia), se tendrá esa confirmación y de ahí se hará una rueda de prensa.
Ahí quedará en órbita…
Si todo va bien, empezamos a bajar la órbita. Empezamos con una que va a tomar 53 días dar una vuelta alrededor del planeta y, poco a poco, hasta finales de agosto empezamos a recibir información científica con los instrumentos calibrados. En el punto de inserción los instrumentos van a estar apagados, y se vuelven a prender cuando ya se está orbitando. La órbita final va a tomar 14 días y vamos a estar haciendo esto por cerca de dos años.
¿Cuáles son los riesgos que se corren?
El riesgo más alto, después del punto de inserción, es el gran campo de radiación que tiene Júpiter y cómo los subsistemas electrónicos pueden sobrevivir a esa radiación, muy maligna para los instrumentos. Desde ese momento las alas, de 8 metros de diámetro, que se extienden casi a 10 metros si se cuenta el tamaño de la nave, van a sentir la fricción, por eso es una maniobra de alto riesgo. Es algo que no se ha hecho nunca, pero que es muy común en la exploración espacial: probar por primera vez.
¿Cuándo se empezará a divulgar la información recibida?
Estimamos que a finales de agosto la información científica, pero desde la inmersión se irán publicando imágenes en la web de la Nasa y de la misión. A bordo de la nave hay una cámara que tiene específicamente propósitos educacionales.
Todo esto hará de Júpiter el planeta del año, como lo fue Plutón en el 2015…
Son misiones de tan largo plazo que toman años y décadas para recaudar sus frutos. Antes, todos estos planetas eran puntitos de luz en el cielo y hoy en día tenemos imágenes de tan alta resolución y, en algunos casos, más información de la que tenemos de nuestro propio planeta, como ocurre con Marte. Es lindísimo ver cómo el conocimiento de la humanidad va avanzando y por eso digo siempre que la exploración espacial es una de las mejores muestras de cómo la humanidad, trabajando junta, en paz, puede lograr hazañas más allá de lo imaginable.
NICOLÁS CONGOTE GUTIÉRREZ
CIENCIA
Por: Yamile Paez Cordero

El viernes 10 de junio se realizo la premiación de los juegos interclases en nuestro colegio de la Santísima Trinidad con los grados de pre-escolar y primaria, acompañados de la Hermana Rectora Beatríz Cecilia Diéz Montoya, la Hermana Coordinadora María Carlina Marín Henao, los docentes y estudiantes.

La premiación se hizo para resaltar la participación de los estudiantes que mostraron un gran desempeño en los deportes y juegos competitivos.














Por: Hna Marisel Guerrero

El 9 de Junio se realizo la Eucaristía del día de la familia en la capilla del Colegio de la Santísima Trinidad, con la participación de la mayoría de padres y estudiantes quienes con fe, devoción y alegría estuvieron presentes.

Se realizó para fortalecer la unidad familiar tan necesaria en los hogares.

En seguida de la Eucaristía, pasaron al salón múltiple para participar del espectáculo del Mago Merlín quien con sus habilidades, les dio un rato de esparcimiento a los padres  de familia.    




Por: Yolanda Márquez Gamarra - Secretaria Académica



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